El primer diente

El primer diente

Javiera | Publicado en abril 6, 2016

La Clara (5 años) llegó del primer día de clases de Kínder obsesionada con que se le saliera un diente, y yo no entendía porqué… y gracias a Dios, a los pocos días se despierta contándonos que tenía un diente suelto (lo cual no fui capaz de percibir, pensé que era su ilusión). Doy gracias a Dios porque sino hubiera sido insoportable todo el año esperando a que se le soltara.

Después entendí que en su curso es un tema la caída de los dientes…  las que volvieron del verano sin uno o dos, las que tienen uno suelto y las que aún no pasa nada. Partió preguntándome cuando se le saldría uno a ella, y le expliqué que ella es más chica que todo su curso, por eso podía demorarse más, que cada diente tiene su minuto y no podemos apurarlo y que se le salgan, no la hace más grande. Pero por suerte se le soltó (tengo mis sospechas de que no fue casualidad sino que de tanto movérselo) y desde ese día, antes de saludar a alguien decía “Mira, tengo un diente suelto” o se ponía triste porque alguien no se emocionaba tanto con su diente suelto (y explicarle que no importaba).

Me tocó llevarla al dentista y le dijo que tenía para rato antes de que se le saliera… pero se equivocó! No contaba con la persistencia de mi hija en movérselo y al cabo de dos semanas, se le salió.

Fue un proceso que crecía exponencialmente, y yo no quería que llegara… perdería su linda dentadura de dientes de leche (nada más feo que los niños con los hoyos en la boca o con las paletas definitivas). Pero como todo llega en algún minuto, anoche se le salió… No hay palabras para explicar su emoción, nos preguntaba si estábamos muy emocionados nosotros también. Y literalmente se quedó dormida con una sonrisa de oreja a oreja.

Con su hermana (3 años) habían discutido durante el día sobre quien venía, si el hada de los dientes o el ratoncito. Hoy en la mañana no le importó quien fue,  porque su felicidad era máxima cuando vio debajo de su almohada su “luca”. Por supuesto llegó contando al colegio que no tenía un diente y le cuenta a cada persona que ya no lo tiene…

Me costó empatizar con su obsesión por el diente suelto, pero logré entender que a esa edad (5 años) es un tema porque es símbolo de estar grande, de crecer y ahora se siente grande y especial porque no tiene un diente. Así que cuando les toque, ya saben, es común y pésquenla (en su justa medida) … aunque debo reconocer que también me emocioné mucho porque mi hija de verdad está tan grande…

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