Errores que convierten el fin de año en una pesadilla

Errores que convierten el fin de año en una pesadilla

Ximena | Publicado en enero 5, 2016

Se acabó el 2015 y por fin puedo respirar aliviada. A algunos se les aparece marzo, en mi caso la pesadilla fue diciembre. Se me apareció el último mes del año con todo lo que implica: navidad, año nuevo, trabajo infinito por cierres de fin de año, panoramas, entrega de notas y últimas tareas.

Si a todo eso se le agrega 8 meses de embarazo y que la persona que me ayuda en la casa no pudo ir en todo el mes el agotamiento, la angustia y el estrés son algo garantizado.

No entiendo como avanzaban los días y mi lista de pendientes crecía en vez de disminuir y así fue como llegó el 24 de diciembre y yo tenía refrigerador vacío y ningún regalo para las niñitas. Imaginen mi depresión de llegar al Líder y ver los estantes de juguetes vacíos y colas en la caja de más de 20 personas.

Dentro de mis más sinceros de deseos para este 2016 es que nadie tenga mi fin de año así que les dejo un par de tips que habría sido bueno pensar antes de colapsar.

  1. Sé que es depresivo cuando venimos saliendo del 18 y los supermercados se llenan de viejitos Pascueros, pero hay que escucharlos! Los meses avanzan más rápido de lo que uno cree.
  2. Tener agenda o por último anotar en alguna parte todos los compromisos que uno tiene. Este año entre tanta cosa se nos olvidó a ir a la entrega de informe de la Ximenita en el Colegio.
  3. Aprender a decir que no. Miles de Navidades, paseos de fin de año, cumpleaños y cosas entretenidas, lamentablemente no se puede hacer todo.
  4. Organice su pega para que ojalá los días antes de Navidad y año nuevo no tenga que trabajar infinito. Son tantas las cosas anexas al trabajo que conviene dejar esos días con menos carga.
  5. No vaya al supermercado los días 23, 24, 30, 31 de diciembre.

Por último lo único que hice bien este fin de año, a pesar de estar en medio del colapso con las niñitas nunca dejé de ir a la plaza, cocinar algo rico juntas o leerles un cuento, porque a pesar de las miles de cosas que uno tenga que hacer, las prioridades se deben mantener claras.

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