Las presentaciones en el jardín: Del alegato a la chochera

Las presentaciones en el jardín: Del alegato a la chochera

Paula | Publicado en septiembre 10, 2015

Estuvimos un año fuera de Chile, y nos olvidamos de este ítem de nuestras vidas, en el jardín gringo no existían las presentaciones, sólo eran “fiestas” dónde todos participábamos, pero sin un escenario, ni público ni show preparado. Y ahora volvimos a vivir esta experiencia y aunque en un principio alegamos, salimos inflados y orgullosos.

Mis niños, la Josefina de 4 y media y Martín de 2 y medio están en el jardín y para nuestra mala suerte la presentación dieciochera nos tocó dos días distintos, uno el miércoles y el otro el jueves, ambos a las 11:50. Lo primero que hicimos fue alegar, “broma la hora, ni que uno no trabajara”, “además dos días distintos!! Qué me irán a decir en la pega!”. Alegatos y alegatos, pero igual pedimos permiso porque no nos queríamos perder el evento.

Definido y reservado el día, después llegó el aviso de la vestimenta. Por suerte en el jardín donde van mis niños, ellos se hacen el disfraz casi entero. La Josefina, que haría de pascuense, sólo tenía que ir con panties y polera blanca y Martín, de chilote con calcetines y gorro de lana. El gorro lo compramos con tiempo, porque aunque ahora todos los supermercado venden vestimentas tradicionales en esta época (y se agradece!) si uno espera a la última semana probablemente no queda nada o sólo unas pocas tallas.

Día y vestimenta listo. Ahora sólo quedaba esperar a ver cómo resultaría el baile. La Josefina ya es grande y me hizo el baile muchas veces, me contaba dónde tenía que pararse e incluso qué bailaban las amigas. Eso sí, me decía que era “sorpresa” y que no me olvidara de “pedir permiso para ir”. En cambio Martín era una incógnita, yo le decía que me hiciera el baile y bailaba, pero la Josefina me decía “él no baila, toca la guitarra” así que nunca supe con qué me encontraría. Además, como es chico, no sabía si efectivamente iba a poder bailar, o si nos iba a ver e iba a llorar o si iba a salir con su chupete. La verdad es que como es muy regalón, no teníamos muchas expectativas en su baile, todo sería bienvenido.

Llegó el día (los días) y todo alegato queda olvidado, y aunque si uno se mirara de afuera sería lo más patético del mundo, es imposible no babear, no hacer señas, no saludarlo ni cantar con ellos y celebrar felices cualquier tipo de acción. La Josefina lo hizo perfecto, y obviamente que para nosotros fue lejos la mejor y Martín, nos sorprendió. No lloró, ni salió con su chupete y nos saludó feliz desde el escenario. Y nosotros nos sentimos mal por haberlo subestimado cuando se lució! Efectivamente tocaba guitarra e hizo muy bien su papel. Dos días de babero y de chochear. Por suerte éramos muchos los papás iguales, y todos con cámara y celular en mano grabamos todos los registros para no olvidarnos del momento de fama de nuestros niñitos, vendrá el colegio y cada vez serán menos los shows, así que más que alegar, ahora esperamos disfrutar.

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