Mamá, cómo nacen las guaguas?

Mamá, cómo nacen las guaguas?

Javiera | Publicado en marzo 26, 2015

Hace unas semanas les contamos a las niñitas (2 y 4 años) que van a tener oro hermano. A la chica no le gustó la idea, pero a la grande, fue lo mejor que le ha pasado en la vida. Llevaba varios meses pidiéndole a Jesús para que le mande “3 hermanitos más” y ahora al menos venía uno. Además de suplicarme que la deje mudar a la guagua, hacerla dormir y darle comida, le cuenta hasta a las piedras que tengo una guagua en mi guata.

Pero eso no fue lo más relevante que me pasó con este nuevo acontecimiento familiar, sino las interrogantes de la Clara (4 años). Replico el diálogo.

– Mamá, cómo nacen las guaguas?

– Dios las manda.

– Y cómo la pone adentro de tu guata?

Me descoloqué con la pregunta y antes de poder preguntarle “cómo crees tú”, ella me dijo:

– Ya se! Baja (del cielo) y te la mete por la boca y la pone en tu guata.

Como buena madre primeriza e ignorante, le dije “Claro, así debe ser”. A lo que me responde:

– Tengo una buena idea mamá, cuando tú y yo seamos viejitas y vayamos al cielo, le podemos preguntar a Jesús cómo pudo poner la guagua en tu guata.

Completamente enternecida, le dije que era muy buena idea. Después me preguntó cómo el “poto” crecía tanto para que saliera la guagua (tiempo atrás ya habíamos tenido la conversación de por dónde salen las guaguas). Y le dije que la vajina (sabía que hay que usar las palabras correctas) crecía y se achicaba porque es especial para que pasen las guaguas. A lo que me respondió:

– Ya se mamá, es como la bolsa del Viejo Pascuero, adentro mete todos los regalos chiquititos  y caben todos, y cuando la abre, salen y crecen..

Amé su analogía! No se la quise contradecir.

Ese mismo día, le conté a mi familia sobre esta conversación precoz a la que me había enfrentado, y mi hermana mayor (psicóloga y un referente maternal para mi)  me dijo que no fue buena idea dejarla pensar que “Jesús mete las guaguas en la guata”. Me explicó que a los niños hay que responderles siempre con la verdad y con la justa información para cada edad cuando empiezan a hacer preguntas. Ya  no se puede andar con cuentos de “la semillita” como era en nuestra época. Me justifiqué diciendo que no estaba preparada para tener ese tipo de conversaciones a los 4 años de edad, sin embrago, yo también intuía que mi respuesta no había sido la mejor.

Le pregunté cómo darle la justa información a una niñita curiosa de 4 años sin llegar e explicaciones que a ella no le corresponden. Les cuento como hice mi fe de erratas.

– Clarita, te acuerdas que ayer me preguntaste cómo nacían las guaguas y tu me dijiste que Jesús las ponía por la boca? Bueno, la verdad es que no es así como nacen. El papá y la mamá tienen una célula y cuando se juntan forman una guagua.

Mi terror era que me preguntara cómo se juntan, mi hermana me había dicho que no lo iba a hacer y gracias a Dios tuvo razón. En vez de eso me dijo:

– Qué son las células?

– Las personas estamos formadas por células. Son unas cositas muy chiquititas.

– Mamá, y yo también tengo células?

– Si!!!

Y se acabó la conversación y las dos quedamos felices.

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