De la paranoia al relajo

De la paranoia al relajo

Paula | Publicado en marzo 30, 2015

No sé si les pasa, pero si estamos a pocos días de empezar un viaje o un paseo familiar, que no quiero que falle, me pongo paranoica con los niños. Sé que con ellos todo puede pasar, ya he tenido que dejar pasajes y bajarme de actividades por fiebre o enfermedades y por eso mismo ahora tengo que estar ya arriba del auto para creer que efectivamente voy a realizar el paseo.

La semana pasada fue nuestro “springbreak” (como las vacaciones del 18 del hemisferio norte) y fuimos a recorrer el centro de Estados Unidos, un viaje increíble y que resultó muy bien, pero la semana de antes de partir fue la más estresante. Ahí es cuando veo el peligro en todos lados, trato de que los niños no corran, ni cambien tanto de temperatura, que no salten, no se acerquen a la cocina y que no hagan nada nuevo e innovador. Una amiga de acá me decía “yo me voy igual, aunque me los lleve con suero”, uno lo piensa, pero a la hora de hacerlo seguro que no lo hace.

Finalmente nos subimos a la casa rodante, y partió el viaje el día acordado. Alivio total. Y es ahí cuando me baja el relajo máximo, ya estamos acá, ahora pueden hacer lo que quieran. Al segundo día ya estaban resfriados, con mocos y tos, por suerte nada más, y nada que implicara volver o parar en alguna clínica. El viaje resultó increíble y valió la pena la semana paranoica para poder vivirlo…porque con niños nunca se sabe.

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