Aprender por los hijos

Aprender por los hijos

Javiera | Publicado en noviembre 13, 2014

En el último tiempo me he visto enfrentada a aprender a hacer nuevas cosas que siempre evité pero ahora por mis hijas tengo que realizarlas.

El arte y la cocina no son dones que recibí naturalmente, no me los incentivaron y tampoco me nació aprenderlos, por lo que nunca los desarrollé… hasta mis 30 años que me he visto obligada a experimentar!
En el jardín de la Agustina (1 año 9) nos pidieron que hiciéramos una máscara para la “Fiesta de las máscaras”. El horror que significó para mí no lo puedo explicar, “¡Hacer una máscara yo si ni siquiera se cortar derecho! ¿Con qué materiales? ¿Cómo se hace?”. Pero la necesidad hace que hagamos cosas que no sabemos que somos capaces, y obligadamente tuve que sentarme a hacer manualidades: Una Pepa Pig fue mi genial idea y con algunos papeles rosados con texturas que la Clara tenía armé la máscara… el resultado, hasta yo quedé sorprendida. No era nada muy excepcional, pero creo que salvó…

Y el miércoles la Clara (3 años 10) me dijo que quería hacerle una torta de manjar con chocolate a su profesora a quien le celebrarían el cumpleaños en el jardín. Otra vez horrorizada. Cada vez que me meto a la cocina queda cualquier cosa menos lo que quiero hacer. Pero había que cumplir el sueño de la nena y enfrentarme a mis dificultades. Compré masa lista para bizcocho de chocolate, una bolsa de manjar, Chubies y nos pusimos en acción. Me di cuenta que no tenía ni molde ni espátula para hacer una torta pero improvisamos con delantal y todo y nos arreglamos de lo más bien… y quedó la torta, no bonita pero no horrible y espero que los niños no se enfermen de la guata… pero lo más importante, la Clara quedó feliz y fue una instancia educativa. (No se con qué cara, pero aproveché de decirle que para cocinar hay que ser muy ordenado, estar y tener todo limpio y saber seguir instrucciones).

Así es como aprendí a mis 30 años que nunca es tarde para superarse, enfrentar cosas que nos cuestan y pensamos que ya no nos tocarían y desarrollar nuevas facetas… y que el amor de madre es capaz de sacar al Picasso o al Jamie Oliver que llevamos dentro!

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