Abejas: amigo o enemigo?

Abejas: amigo o enemigo?

Ximena | Publicado en noviembre 26, 2014

abejasCuando yo era chica era típico que te picara una abeja, a todos le había pasado al menos una vez. Caminar por el pasto era una misión suicida y la escena de chuparme el veneno del brazo y ponerme un hielo era un suplicio común de cada verano. Por eso mismo si veía una abeja la mataba sin misericordia porque ella era un enemigo que me podía clavar su lanceta asesina.

Con el tiempo las abejas empezaron a verse menos. Me acuerdo el verano antepasado, primer verano con hijo caminante, que estaba preocupada que no pisara una abeja, pero me di cuenta que lamentablemente las abejas no existían. Pena.

Al mismo tiempo empecé a leer un montón de noticias que las abejas estaban desapareciendo, que había que cuidarlas y que si terminaban por extinguirse estaríamos hablando del fin del mundo como lo conocemos. Más pena.

Este año salimos a jugar al patio y mi sorpresa fue estaba lleno de abejas! ¡Volvieron! Mi primera reacción fue de alegría, mostrárselas a las niñitas, contarles que  nos dan la miel y se encargan de la polinización y por eso nuestro pastito tienen flores amarillas. La segunda reacción fue animalista “niñitas no molesten a las abejas que son importantes para la naturaleza” y la tercera reacción ya fue maternal, apenas una abeja se puso en el brazo de la Josefa agarre un pañuelo se la quite y se murió la abeja, lo siento greenpeace, pero el instinto maternal pudo más.

Ahora toda mi lección de cuidar a las abejas se terminó en un segundo. En verdad me encanta la naturaleza, la aprovecho y la cuido, pero lo siento mucho no soy de las que recoge las arañas y las saca de su casa, si veo una araña en mi cama la mato sin compasión, dejo pasado a raid para que se mueran todas las moscas cada vez que salgo y sin remordimiento aplasto a los zancudos.

Parece que mi conciencia animal y mi pena por la desaparición de las abejas llegó hasta ahí…el papá será el encargado de enseñarles a cuidar los insectos.

 

 

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