Valdivia

Valdivia

Ximena | Publicado en agosto 12, 2014

Es conocida como una de las ciudades más lindas de Chile y una parada diferente durante un recorrido en el sur. Si estás en Panguipulli, Futrono, Calafquén o Riñihue una escapada por el día a Valdivia es un entretenido panorama para esos días de lluvia que a veces nos tocan durante las vacaciones.

Una parada casi obligatoria es el mercado fluvial. Lo mejor es partir desde el principio de la costanera. Ahí está el submarino O’Brien, el cual abre sus puertas a las 10 am para que se pueda ver por dentro como era vivir bajo el agua , eso si el museo se recomienda para niños mayores de 10 años.

Seguimos caminando por la costanera y encontramos el péndulo de Foucault que demuestra la rotación de la tierra y tiene la gracia de ser el péndulo más austral del mundo.

Por la orilla del río se ven lobos de mar, pájaros y miles de botes incluidos algunos lindos barcos de la Armada. Al llegar al mercado destacan las verduras frescas y los peces que siempre le llaman la atención a los niños.

Al salir del mercado se camina una cuadra más y se llega a la balsa de los lobos. Siempre hay por lo menos 3 lobos gigantes tomando sol, peleando entre ellos, salpicando agua o gruñendo.

Lo que se puede hacer ahora es cruzar el puentea la isla Teja caminando y disfrutar una de las vistas más lindas de la ciudad. Al otro lado está la costanera cultural donde se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo que muchas veces tiene buenas exposiciones y unas catacumbas muy entretenidas. También está el museo histórico en una casona antigua que muestra como vivían los alemanes que llegaron a Valdivia.

A la hora de almorzar, y pensando en los niños, muy cerca de ese museo, en la calle frente al colegio alemán, hay una pizzería muy rica, ahí mismo está Haussmann donde venden los famosos crudos y o sino se puede ir hasta la cervecería Kunstmann donde hay menú de niños y los sandwiches son exquisitos.

En la tarde se puede ir a caminar o a echarse a la playa. Al llegar a Los Molinos seguimos derecho por un cerro y hay muchas playas prácticamente vírgenes, la mezcla de selva valdiviana y mar es muy linda, ideal para una tarde tranquila. Si se busca un paseo cultural se puede ir a conocer el fuerte Niebla y si la opción es terminar de gastar todas las energías se puede ir al parque Oncol donde hay un trekking precioso y no muy difícil de como una hora que llega a un mirador que permite ver la ciudad, el mar y todos los ríos de la zona.

Ahora si el paseo es más largo hay muchas cabañas y hoteles donde alojar, mis favoritas son unas que quedan camino a la playa. Lo rico de ellas es que son económicas (6 personas por menos de 50 mil)  tienen calefacción central, entretenidos juegos para niños y un bosque precioso a la orilla del río por donde hacer románticas caminatas en pareja o lindas excursiones con los niños.

 

 

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