Instalándonos en un nuevo país

Instalándonos en un nuevo país

Paula | Publicado en junio 7, 2014

Como comenté hace algunos post, por estudios de mi marido nos trasladamos a vivir fuera de Chile, a Estados Unidos. Después de múltiples despedidas, llantos, vuelos en avión (dan para un post por sí solo), llegamos a la ciudad que por un año será nuestro nuevo lugar de residencia.

Después de varios trámites, partimos a Ikea, la famosa tienda de cosas para la casa, a comprar lo que nos faltaba (compramos algunas cosas a estudiantes que dejaban las suyas). Algunas amigas me habían contado de esta experiencia, que aunque era cansador comprar todo para la casa, era increíble!! Pero faltó un detalle, quienes me lo habían contado no tenían guaguas y hacer lo mismo con dos niños se transformó en un gran desafío que no se sí cumplimos a la perfección.

Llegamos con Martín (1 año 3 meses) en el coche y la Josefina caminando. En la primera sección la Josefina ya estaba aburrida, así que inmediatamente fuimos a la guardería a preguntar por el sistema y ella feliz de quedarse ahí. Yo media nerviosa, no sabía si era la peor mama del mundo por dejarla al segundo día de haber llegado, pero como ella estaba motivada lo hice. Una “tía” que cuidaba a los niños hablaba español así que le dije a la Josefina que hablara con ella si necesitaba ayuda. Aquí comenzó el primer escándalo de Martín, obvio que quería quedarse con su hermana pero no aceptaban niños con pañales. Cuando se calmó pudimos recorrer un buen tramo y tuvimos casi una hora (lo que duraba la guardería) para avanzar.

La Josefina lo pasó increíble y me contó que jugó a las escondidas con 3 amigos, no se cómo se habrán entendido, pero bueno, los niños sabrán.

Después de esta hora de gracia, empezó el caos: recorrimos el sector de niños y los dos felices se subieron a todo, pero como Martín está en la etapa trepadora, se cayó al menos 3 veces y yo quedé como la mamá inconsciente, mientras al lado de mis niños, dos chinitos de las mismas edades jugaban sin moverse de la silla, admirable. Además del caos de cada caída, cada vez que avanzábamos un poco y teníamos que sacar a Martín de su entretención, era otro caos, y cuando ya quedó la embarrada fue cuando los dos se subieron al carro con autito incluido, de otra familia y los tuve que sacar. Tuve que recorrer toda la tienda para buscar uno de los escasos carros-autitos, pero valió la pena porque los dos se subieron felices, lo que nos dio media hora más para mirar. Pero como nada es eterno, volvió el caos, bajarse y subirse del auto, hasta que decidí pescar a Martín y dejarlo en su coche (acá es cuando me encantaría que mis niños fueran adictos a la comida para que se queden tranquilos, pero no lo son) y aunque alego, yo hacia oídos sordos, y como me dijo una gringa “You look like you are done”, y así fue.
Finalmente pudimos terminar nuestro recorrido, dándoles la comida y mudando entre medio. Y después de todo tampoco fue tan atroz, por suerte la tienda esta hecha pensando en madres con niños, tiene mudadores, en cada sección alguna atracción para niños, lugar para calentar las mamaderas y comidas, y eran muchas familias con niños las que estaban en la
misma que yo… solo que en Chile con las redes de apoyo uno prefiere hacer esas cosas solo para que cunda mas, pero acá no existe esa opción.

Volvimos a nuestro departamento con cajas tapando todo el auto y los niños entre medio. Llegamos a armar e instalar todo, y aunque tarde y cansados, cada uno durmió en su cama y todos descansamos hasta tarde la mañana siguiente.

3 Comentarios

  1. Trini 7.06.2014 - 13:42

    Paula! Mucha suerte! Despues van a reirse de esas anecdotas! Aca es cIerto que hno se deja regalonear por la red de apoyo, pero los gringos no saben de eso asi que tienen todo pensado para ir con niÑos a todos lados, asi que SobrevivIras!! Jajaj Muchos besos y suerte!!

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  2. Camila 7.06.2014 - 22:23

    Paulaaaaaa que entrEte y agotador!! Mucho Ánimo!!

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  3. pame Ibarra 9.06.2014 - 19:15

    No sabía paula! Un beso y mil suerte en esta nueva etapa.

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