Bendita enfermedad!

Bendita enfermedad!

Javiera | Publicado en mayo 23, 2014

A pesar de que cada una tiene su propio estilo de maternidad, todas somos mamás las 24 horas de los 7 días de la semana. En mi caso, por opción familiar, decidimos que yo trabajo medio día (hasta las 2) y la otra mitad, la dedico a las niñitas. Yo se que mi marido lo valora, pero es inevitable que se imagine, que ese resto de mi medio día, es mi rato de descanso para juntarme a tomar tecito con mis amigas… Y estoy segura que a la mayoría que no es mamá, le pasa algo similar, que “saben” y “entienden” que es demandante, pero es de esas cosas que si no la vives, no se dimensiona. Y por eso muchas veces,  cuesta que se pongan en nuestros zapatos o “miren a huevo” el trabajo que implica… Y hace poco ocurrió el milagro…

Mi marido se sentía mal y lo tuve que ir a buscar a su trabajo después de almuerzo porque estaba botado, así que llegó directo a la cama. Así que, además de los quehaceres de siempre con las niñitas (entretenerlas, darles comida, bañarlas, ponerles pijama y hacerlas dormir), tuve que atenderlo a él y preocuparme que ellas no lo molestaran para que pudiera descansar, que no hicieran tanto ruido para no despertarlo, que no se fueran a instalar al lado de él para no contagiarlas… en fin…fue como tener un tercer hijo.

A pesar de lo intenso de esos dos días donde estuvo en la casa, su enfermedad fue una bendición: En un minuto me dijo: “Javi, de verdad te admiro, no has parado en todo el día, de verdad que me canso de mirarte. No se cómo lo haces todos los días” (y eso que él está muy involucrado con los quehaceres de las niñitas).

No es que eso haya cambiado algo en nuestra rutina, pero el solo hecho de que hubiera podido ser espectador de un día común y corriente, que no tiene nada de extraordinario, sino que simplemente diferente a lo que es un día de él, y pudiera dimensionar y valorar el trabajo de las mamás, hizo que valiera la pena haber tenido por un día, un hijo más!

¿Por qué cuento esta anécdota? En primer lugar, para compartir y reflexionar en torno a un sentimiento que creo que es muy común entre las mamás, y no es de densas ni de inconformistas, sino que simplemente una realidad que es así, por que tiene detrás un trabajo que no se ve… Y en segundo lugar, si alguna vez quieren que las vean en acción, enfermen a sus maridos y que se quedan en cama!!! (jajaja).

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