Sacar un bien de un mal

Sacar un bien de un mal

Javiera | Publicado en abril 18, 2014

No conozco a nadie que haya quedado indiferente ante la tragedia vivida esta semana en Valparaíso. Todo Chile se conmovió por esas miles de personas que perdieron todo y se movieron para ayudar, dentro de sus posibilidades. Y como papás, fue una oportunidad para aprovechar de un mal, sacar un bien: enseñar la solidaridad.

Le contamos a la Clarita (3 años 2 meses) lo sucedido: Muchas personas perdieron todo lo que tenían, sus casas, juguetes, ropa, comida, todo, en un incendio y que aunque no los conozcamos, tenemos que ayudarlos. Le explicamos que nosotros tenemos la suerte de estar bien y tener todo lo que necesitamos, así que tanto ella como nosotros debíamos ayudar a esas personas.

En su jardín se hizo una campaña por recolectar las cosas que se necesitaban más urgentemente. Entonces le dijimos que ella podía ayudar a otra niñita como ella a estar un poco más feliz, así que le dijimos que su hermana había querido regalar de sus pañales, y le preguntamos qué regalaría ella. Primero quiso regalar un juguete (lo tenía pendiente desde el terremoto del norte), pero le dijimos que estos niños necesitaban otras cosas más importantes, como una mamadera para poder tomar su leche. Entonces quiso regalar la mamadera de su hermana, pero le explicamos que no podía regalar cosas de otros, sino de ellas. Le sugerimos regalar una de sus mamaderas, y no le gustó la idea. Al principio dijo que no, porque ella la usaba, cómo iba a tomar leche… pero conversamos con ella haciéndole ver que esos niños no tenían nada y que ella tenía otra mamadera y no necesitaba tener dos. “¿Cómo te sentirías tú si no tuvieras cómo tomar tu leche?¿Cuán feliz te pondría que otra niña te regalara la de ella?” Después de pensarlo un rato nos dijo “Voy a regalar mi mamadera”. La felicitamos por el acto de amor y generosidad tan grande que estaba haciendo, y le dijimos que estábamos muy orgullosos de ella.

Así como la Clarita aprendió el valor de ayudar a los que lo necesitan, nosotros aprendimos a agradecer más. Todos los días rezamos con ella y dábamos las gracias por “este día”, pero tras el incendio incorporamos agradecer por la casa que tenemos, la camita donde dormimos, la salud, poder estar calentitos, la comida, y sobre todo por el amor que recibimos todos los días. Así, desde chiquitita la hacemos consciente de que no es obvio todo lo que se tiene y por eso le enseñamos, tras la tragedia, a ser agradecida de todo lo que nos regala la vida.

 

1 Comentario

  1. Paula 21.04.2014 - 18:40

    Qué risa! La Josefina hizo lo mismo, empezó a regalar cosas de Martín, pero después se puso las pilas y reglaó cosas de ellas. Estoy de acuerdo contigo, seguro estas tragedias pueden enseñarnos mucho como familia.

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