Río de Janeiro y Jericoacoara

Río de Janeiro y Jericoacoara

Josefina Labra | Publicado en abril 14, 2014

Viajar con niños no es fácil, pero con mi marido nos gusta tanto viajar, que hemos decidido hacerlo con ellos antes que dejar de hacerlo.

Vivimos hace un año en Belo Horizonte, una ciudad demasiado tranquila para nuestro gusto, en el interior de Brasil. Cuando a mi marido le hicieron la oferta de venirse para acá, no nos pareció muy tentadora, pero decidimos tomarla y embarcarnos en la aventura. Siempre pensando en que cada minuto que tuviéramos lo aprovecharíamos en conocer todos los rincones de este enorme país.

Hemos tenido la suerte de recorrer mucho, ido a lugares impresionantes y donde no es nada fácil llegar. Pero para lograrlo hemos necesitado mucha organización y pensar en cada detalle. Teníamos claro que no escogeríamos el destino pensando en Simón, mi hijo de casi dos años, pero sí lo adaptaríamos lo más posible para que él también goce. Lo más importante para eso, es hacer una pequeña investigación del lugar al que vamos, en qué consiste y duración del viaje (auto, avión, barcos, barcazas, todas las anteriores) y preparamos bien para que no nos pille improvistas. Llevar mucha comida, tipo jugos naturales, galletas, fruta picada, leche, etc. Pañales, mudas de ropa, varios chupetes por si se pierden y lo más importante y mi fiel compañero de viaje, Rescue kids. Cada vez que surja un inconveniente, que Simón no logra quedarse dormido, que hay muchas turbulencias en el avión, que estamos atrasados o que llevamos horas en el auto. Cuatro gotas para él y cuatro para mí. Santo remedio.

Una de las cosas que debemos tener pendiente al minuto de viajar, es que este país colapsa en todo fin de semana largo y vacaciones (enero y julio), pero especialmente para Rebellion, que es la semana entre Navidad y Año Nuevo y, Carnaval. Así es que paciencia en aeropuertos y carreteras, donde los tacos pueden durar 150 kilómetros.

Otra cosa que con Santiago, mi marido creemos que es muy importante, es hacer panoramas para Simón. No estar todo el tiempo pensando en él. Primero conocer lo que tenemos que conocer, pero después de eso, llevarlo a plaza a que juegue con niños, pasar mucho tiempo dentro del mar o jugando con los baldes, premiarlo con un helado, etc. La verdad es que creo que mi hijo es un héroe, aguanta viajes largos y tediosos mejor que yo y siempre se lo recalco y lo felicito.

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Rio do Janeiro

La verdad es que en un principio no fue así. La primera vez que fuimos a Río, Simón tenía recién un año. Nos quedamos en un hotel frente a Ipanema (Hotel Praia Ipanema, caro y viejo, pero vale la pena la ubicación y la vista de la piscina) pensando en que cualquier problema estaríamos al lado de nuestra “casa”. Recorríamos en la mañana y en la tarde nos quedábamos en la playa descansando y disfrutando del mar. Luego nos duchábamos, le dábamos comida y lo hacíamos dormir en el coche para poder salir a comer tranquilos.

En ese sentido, Ipanema es ideal, tienes buenos bares y restaurantes cerca, una playa deliciosa y algo más tranquila que Copacabana. Les ultra recomiendo el restaurante a kilo Delirio Tropical, es delicioso y para Río, barato. El problema fue que Simón sufrió mucho con el calor, los cambios y la falta de siesta. Aunque se portó súper bien, nosotros lo notábamos disconforme y algo enojado… A pesar de eso, nos convencimos de que tenía que aprender, que si queríamos conocer la lista de lugares de Brasil, tenía que acostumbrarse.

Un dato muy útil para los que viene a Brasil, es que deben tener mucho ojo con donde alojarse. Este país está cada día más caro y las regulaciones en cuanto al turismo dejan mucho que desear. Por lo que siempre debemos leer todos los comentarios de tripadvisor y booking antes de tomar una decisión. Yo siempre recomiendo para quien viaja a estos lugares, irse a un lugar que ya este probado y aprobado por otra persona, las sorpresas que uno se puede llevar son muchas. Otro dato útil es buscar casas o apartamentos, muchas veces son más limpios, baratos y más cómodos (www.aluguetemporada.com.br)

Jericoacoara

Luego de viajes más fáciles tipo Sao Paulo, Praia do Forte, Ouro Preto, Tiradentes entre otros decidimos viajar a un lugar más alejado y difícil de llegar: Jericoacoara. Como ya tenemos otro hijo en camino y sabíamos que llegar allá es difícil con un niño, nos imaginamos con dos y dijimos ¡ahora o nunca! Luego de 15 horas de viaje, dos vuelos de avión, cuatro horas en auto, una hora por las dunas y la playa, llegamos a este lugar maravilloso. Yo no podía más, estaba agotada. Simón alegre y lleno de energía como siempre. Se bajó del auto a saludar a todos en la posada y gritaba: eehhh!!! Llegamos!!!. Nos quedamos en el hotel Villa Terra Viva, muy cómodo, limpio, con piscina y un desayuno muy rico. No es muy barato, pero pagamos más caro para estar a 80 metros de la playa. Siempre creemos que cuando viajas con niños, la ubicación del hotel es muy importante.

La verdad es que Jeri, como le llaman con cariño los locales, es un lugar alucinante! La onda del pueblo es increíble! El problema es que no es un lugar muy cómodo para ir con niños; la playa tiene mucho viento y con marea baja, hay que caminar kilómetros para llegar al mar. Pero nunca hay que desanimarse viajando, y siempre hay que ser muy creativos! Pensamos en cómo hacer el viaje rico para todos la ampolleta se prendió! Simón es fanático de los autos y motos, así es que arrendamos un boggie con guía (Guillerme, lo máximo! De la coordinadora de boggies de Jeri)  y nos fuimos de paseo por las dunas! Visitamos lagunas de agua dulce maravillosas, pueblos enterrados por la arena y playas espectaculares. Lo mejor de todo es que Simón alucinaba con su boggie, cada vez que podía lo manejaba! Todos los días hacíamos algún paseo, luego íbamos a la playa (mucho bloqueador spray para no tener que estar esparciendo crema cada media hora) y en la tarde Simón compartía con niños del pueblo. Para mi hijo Simón es muy importante estar jugando y conviviendo con más niños, por lo que cada vez que tenemos oportunidad, dejamos que juegue y comparta con los suyos.

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Otro buen consejo al minuto de viajar con niños que ya puedan sentarse en una silla se restaurant (Simón con 1 año y medio ya podía) es salir a comer en su horario. Nosotros elegíamos un restaurant rico (siempre usamos tripadvisor para buscar buenos lugares) y íbamos con Simón a la hora de su comida. Así, nosotros hacíamos un esfuerzo por comer más temprano, pero lográbamos comer tranquilos y en familia todos juntos.  Nos encantó uno que se llama Tamarindo, la comida exquisita y el lugar muy lindo. Otro que recomendamos el Na Casa Dela de comida brasilera, maravilloso!! Unos crepes de tapioca con zapallo y carne seca que hasta Simón de devoró. Ah! Y no pueden dejar de comer acai con granola y banana en el café granola, nada más refrescante y reponedor!

Nuestra carta bajo la manga y aunque no nos guste es que cada vez que Simón ya no aguanta más o nosotros necesitamos un respiro, le ponemos películas en el iPad. No nos enorgullece, pero para nosotros que no tenemos abuelos, padrinos, tíos cerca y menos viajando, es realmente la salvación!  Es el minuto para preguntarle al marido cómo lo está pasando, comentar lo que hicimos en el día y programar el siguiente. Sobre todo a la hora del cansancio, ayuda muchísimo.

Creo que si son de las familias que les gusta viajar, hay reglas que debemos pasar por alto, por ejemplo, la de la buena alimentación. Obvio que nos preocupábamos de que comiera lo más sano posible, mucha fruta, etc, pero jamás dejamos de hacer algo para seguir reglas alimenticias (nosotros tenemos mileeessss) Mal que mal, todos estamos de viaje, experimentando cosas nuevas, y no porque el tenga menos edad va a tener que dejar de disfrutar.

Ahora Simón salta de alegría cada vez que le decimos que vamos a andar en avión, goza en los aeropuertos y cada vuelo para él es una experiencia increíble. Mientras yo muero de miedo con las turbulencias el grita wiiiiii!!! Como si fuera un juego. Que bueno por nosotros, por que nuestra lista de “must” por conocer en Brasil, en vez de achicarse se agranda cada día.

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