Puerto Varas

Puerto Varas

Paula | Publicado en marzo 24, 2014

Queríamos sur, ver verde, animales y al mismo tiempo comer en lugares ricos y donde existieran cosas para que las niñitas no se aburriesen. Teniendo en cuenta eso, elegimos Puerto Varas, ubicado en la región de los Lagos a mil kilómetros de Santiago.

Fuimos en diciembre, con una pareja de amigos que, al igual que nosotros en ese momento, tenía una sola niñita de casi dos años.

Movilización y Alojamiento

Lo primero fue definir que iríamos en avión y allá arrendaríamos un auto. Como no éramos muchos (4 más las niñitas) arrendamos una van con dos sillas de niños para el auto. Excelente idea. Esto debe hacerse con tiempo porque no todos los rent a car tienen sillas para niños. Aunque cobran por éstas, es práctico viajar sin ellas. Nosotros arrendamos el auto en Rent a Car Rosselot y tuvimos suerte porque la van no estaba disponible y por el mismo precio nos entregaron un auto tipo Trasfer donde estábamos comodísimos.

Después buscamos el alojamiento que reservamos con tiempo. Elegimos Campo Kutral, un grupo de cabañas que queda a alrededor de 3 kilómetros de Puerto Varas.

El lugar es increíble, está a la orilla del lago, tiene playa privada y está pensado para niños. Tiene animales que rondan el lugar y las cabañas son muy cómodas y limpias. Tienen calefacción, cocina, y algunas también cuentan con kuba. Además, en el verano hay un kiosko donde venden pan amasado y otros productos de la zona ($70.000 diarios, como éramos dos familias cada familia pagó 35 mil).

La movilización y el alojamiento lo definimos antes de partir. Fue lo único que reservamos. Además llevamos una lista con datos de restoranes y paseos, pero todos los fuimos viendo cada día.

Paseos

Como íbamos con niños priorizamos paseos y elegimos uno diario para hacerlo con calma y respetando algunos tiempos de los niños. Esto fue lo que hicimos:

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Conociendo Puerto Varas:

Partimos conociendo Puerto Varas mismo. Con calma nos despertamos y primero recorrimos en auto (aprovechando que las niñitas se durmieron, alargamos el paseo en auto), recorrimos la Costanera, el centro y llegamos a Llanquihue y Frutillar, que están relativamente cerca. Después decidimos almorzar en “Chamaca In”, un restorán ubicado en pleno centro y 100% recomendable. El chupe de centolla es inigualable. Además de rico tiene encanto y atención de “picada”. Hay sillas para niños y además con excelente disposición nos calentaron los colados y nos pasaron platos adecuados para no romper. Obviamente, los precios ya no son de picada, pero vale la pena.

Lago Llanquihue:

Recorrimos, ahora más profundamente, Frutillar, Llanquihue, sus casas, costaneras, centros culturales. Imperdible la foto con el espectacular Teatro del Lago en Frutillar. Y paramos a almorzar al Espantapájaros, un restorán “tenedor libre”, camino a Puerto Octay. El restorán es rico, su especialidad es el jabalí (justo ese día no había…puntos menos), pero lo mejor es que está pensado para niños. Está insertado en un campo con animales, senderos y juegos y además si llueve, como nos pasó un rato, adentro del mismo restorán tiene una cocina y juguetes para que los niños se entretengan y todo es precioso. La comida, aunque sin jabalí, igual es rica y también hay menú para niños, y obviamente silla de niños (y mudador!). Es una excelente opción, eso si, es mejor reservar antes de llegar porque a veces se llena (alrededor de $13.000 por persona). Después de almorzar ahí, continuamos el recorrido: Puerto Octay, Cascadas, pasamos por el volcán Llanquihue, Ensenada y volvimos por el otro lado a Puerto Varas. Los paisajes van cambiando por la altura y cercanía al volcán, pero todos son preciosos.

Lago Todos los Santos:

El día amaneció lindo y decidimos ir a conocer el Lago Todos los Santos y los Saltos del Petrohué. Ubicado a más o menos una hora de Puerto Varas el Lago Todos los Santos es un espectáculo. El agua es de un color turquesa precioso y los cerros con árboles nativos que lo rodean son increíbles. Hay botes y boteros que nos ofrecen dar una vuelta, pero no lo hicimos. Lo que sí hicimos, fue aprovechar un pequeño almacén/restorán para sentarnos, comer un sándwich y darle almuerzo a las niñitas. Había microondas así que ahí mismo calentamos los colados. Hay baño, pero nada de mudador. Después disfrutamos un buen rato la playa, hicimos “patitos” y las niñitas gozaron tirando piedras al agua. En este mismo lugar salen los barcos que van a Peulla donde hay un zoológico. Nosotros por tiempo no lo hicimos, pero dicen que vale la pena (la Xime fue). A la vuelta del Lago paramos en los Saltos del Petrohué, un lugar realmente lindo, pero donde hay que tener cuidado con los niños porque es peligroso. Hay mallas de seguridad pero de todas maneras es mejor llevarlos bien seguros. Muchas fotos y seguimos rumbo a Puerto Varas para parar en las famosas “Onces de Bellavista”, restorán ubicado en el kilómetro 34 desde Puerto Varas. Este lugar esté pensado para niños, tiene una tirolesa, y varios animales para mirar. La llamada “once Bellavista”, es exquisita, panes con todo tipo de acompañamientos, una pasta de salmón increíble. Además hay sillas para niños y mudador en los baños y lo mejor, la increíble vista que hace honor al nombre “Bellavista”.

Angelmó y Maullín:

Aunque llovía a chuzo, decidimos ir a Angelmó. Angelmó es la caleta de pescadores donde venden mariscos, pescados, además de productos artesanales y donde hay muchas “picadas” para comer. Está en Puerto Montt, en la orilla del canal de Tenglo. Llegamos y recorrimos los locales: pieles de ovejas, gorros de lana, juguetes de madera, fuentes artesanales, salmón ahumado, y muchos y variados pescados son algunas de las cosas que se pueden encontrar aquí. Después de ver los lugares de comida elegimos uno, no teníamos recomendaciones, solo por la tincada. La verdad es que no me acuerdo el nombre pero resultó muy rico. Yo creo que todos deben ser parecidos. Eso sí, son, en su mayoría, locales chicos, apretujados donde apenas había una silla de niños. Pero así y todo, tiene su encanto, una linda vista, y muy rica comida.

Después de almorzar en Angelmó, nos subimos al auto y llegamos hasta Maullín, un pueblo ubicado a 55 kilómetros de Puerto Montt. Es una zona muy húmeda y entre canales, así que decidimos tomar el transbordador, para cruzar en vez de volver por el mismo camino. Toda una experiencia con las niñitas, estaban felices de pasear en barco. De Maullín llegamos a Los Muermos, una zona a la costa de Puerto Montt, todo muy lindo y verde. Un paseo distinto, menos típico pero no menos bonito.

Estos fueron los principales paseos que hicimos durante la semana que estuvimos. También descansamos y aprovechamos la cabaña. No puedo dejar de dar un dato exquisito de restorán para almorzar o tomar té: La Gringa. Está en Puerto Varas mismo y es muy rico. Tiene platos livianos y sándwiches ricos y unos brownies increíbles. La dueña es gringa y muchas veces está con sus niños, así que si uno va con niños no siente que molesta.

También fuimos un día a comer a “Las Buenas Brasas”, fuimos con muchas expectativas y no nos gustó tanto. Además fuimos en la noche, con las niñitas cansada y en un ambiente no tan familiar donde sentíamos que molestábamos un poco. La comida nada tan increíble. Tal vez tuvimos mala suerte, pero fue lo que nos tocó.

Dejamos pendiente la visita a la Casa de Té Lavanda, con Pancho habíamos ido en otra oportunidad, esa vez no alcanzamos, pero sin duda el lugar es preciosos y si se tiene tiempo, hay que ir.

Con lluvia, sol y nubes, Puerto Varas y en definitiva Llanquihue es muy recomendable, no se arrepentirán.

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