Nueva York, Boston y Washington

Nueva York, Boston y Washington

Francisca Figueroa | Publicado en marzo 24, 2014

En agosto de 2013, cuando nuestra hija Fran tenía 11 meses, decidimos irnos de viaje a Estados Unidos. Nunca dudamos si llevarla o no, para nosotros la respuesta era lógica: irnos los 3. Nos íbamos 3 semanas, es decir, todas nuestras vacaciones, por lo que jamás pensamos en excluirla de nuestras vacaciones familiares. Ya decidido esto, tuvimos que “tragarnos” las opiniones de todo el mundo: “¡no tiene nada que hacer una guagua en EEUU!”, “¡pero cómo la van a llevar!”, “¡no van a poder aprovechar el viaje!”. En fin, no sé por qué todos opinan tanto, si los que nos íbamos con ella éramos nosotros! Hoy, no nos cabe duda que es la mejor decisión que pudimos haber tomado.

Así, el 31 de julio partimos rumbo a Nueva York, Boston y Washington. Nuestro primer destino era Nueva York, donde alojaríamos en la casa de una tía de Nico. Habíamos comprado por Amazon todos los colados (fruta y verdura), los pañales y los baby wipes y estaba todo en la casa de la Tía Eliana (también se pueden encargar al hotel). Esto fue un gran acierto, nos ayudó a viajar más livianos y, además, es muchísimo más barato que en Chile. Buscamos y reservamos todos los hoteles por Hotwire (www.hotwire.com), hoteles sencillos, pero limpios, con desayuno y estacionamiento (de alrededor de US 120) y luego mandábamos un mail pidiendo “baby crib”.

Estados Unidos es un país a prueba de guaguas. Allá nadie tiene ayuda, se ve a las gringas con sus guaguas para todas partes. El metro siempre tiene ascensor, en los restoranes hay sillas de guagua, nadie te mira feo por mudarla o darle la comida, hay muchísimos parques y plazas para echarse un rato, mojarse o jugar. Así, nos propusimos hacer un viaje relajado, parando en plazas y parques a jugar o mirar los pájaros, a darle el almuerzo a las 12, mudarla… Así, todos lo pasaríamos mejor.

En NY, caminamos Manhattan entero. Hacía harto calor, por lo que fue muy importante un buen protector solar. Así, caminábamos como locos, pero a las 12 hacíamos un alto en alguna plaza: Bryantt Park, Central Park, Riverside Park. Este último merece mención especial. Es un parque que bordea el río, camino a Columbia. No es muy transitado y tiene una “plaza de los hipopótamos” espectacular para niños. Enrejada, con ese suelo como de goma eva, juegos e hipopótamos que tiran agua, muy entretenido para niños. Como hacía calor, los niños corrían, se mojaban, y todas las mamás dejaban sus coches con bolsos y carteras estacionados y no pasa nada.

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Lo otro muy recomendable y entretenido para los niños es ir a la juguetería FAO. Está al lado de Apple, en la 5ta Avenida, cuando empieza el Central Park. Es una juguetería de varios pisos, con TODO tipo de juguetes, para todas las edades. Nosotros, muy chilenos, nos íbamos a instalar un rato para que la Fran jugara. Su cara de emoción entre tantos dulces y juguetes era impresionante. Después nos íbamos, obviamente sin comprar nada.

Por último, no podemos dejar de mencionar el carrusel del Bryantt Park. Es un parque muy lindo, donde paramos a almorzar muchas veces, y tiene un carrusel de caballos muy lindos, donde por un dólar te puedes subir a dar una vuelta, la Fran lo disfrutaba!

El último día en Nueva York arrendamos auto (arrendamos en www.bookingcar.com, compañía ALAMO) y partimos rumbo a Boston. Como éramos sólo 3 personas, arrendamos un auto chico (al llegar al rent a car, no estaba el auto que arrendamos y nos dieron uno exquisito!). Nosotros íbamos con el huevo para el auto, pero se pueden arrendar con silla. El hecho de tener auto nos facilitó mucho el viaje, podíamos viajar tranquilos, parando cuando tocaba almuerzo o simplemente para descansar o jugar un rato. Además, metíamos todo nuestro equipaje, que cada día se abultaba más. Clave el GPS.

Boston es una ciudad preciosa, pero pequeña, por lo que también caminamos mucho e hicimos harta vida de plaza. Tiene el Boston Common y el Public Garden, este último con un jardín y flores preciosas, además de una laguna donde pasan botes-cisnes.

Un highlight de Boston fue el New England Boston Aquarium. Es un acuario espectacular en plena ciudad y la Fran (y nosotros también), realmente gozó. Es un acuario a lo gringo: precioso, bien mantenido, los animales en su hábitat… La Fran pasaba largos minutos mirando los peces, los trataba de tocar, les hablaba. Era tanta su excitación que nos quedamos toda la tarde gozando con ella.

Boston nos encantó, pero debíamos partir rumbo a Washington, una tirada muy larga. Así, lo hicimos en escala, parando en varias ciudades. Primero fuimos a Newport, ciudad cercana a Boston donde están todas las antiguas mansiones de veraneo de los millonarios gringos. Luego seguimos a alojar a New Haven, visitamos Yale y seguimos a Philadelphia. Ahí estuvimos un día y seguimos a Washington.

Washington es una ciudad muy interesante, con mucha historia y política, la Casa Blanca, el Capitolio… Alojamos en el Holiday Inn en Georgetown, muy buen hotel y nos íbamos caminando al centro por la orilla del río, muy bonito. Ahí visitamos algunos museos, los lugares históricos y centros políticos. Y como siempre, vida de plaza y un buen helado. La Fran definitivamente no es muy culta y no le interesaban mucho los museos, pero aprovechaba de dormir su siesta.

Lo que no recomiendo visitar en verano, es el zoológico de Washington. Fuimos un día de mucho calor, vacaciones de verano de los niños allá y realmente estaba repleto. Los animales muestros de calor estaban escondidos, costaba avanzar entre tanta gente y vimos muy pocos. Lo bueno es que el zoo es gratis, por lo tanto estuvimos un rato y nos fuimos sin cargo de conciencia.

En resumen, fue un viaje espectacular, aprovechamos a concho a nuestra Fran (y ella a nosotros), lejos la mejor decisión! A las mamás que están en la duda, les digo que es lo mejor de la vida viajar con las guaguas, fue una instancia para conocer mejor a nuestra hija, para disfrutarla y estar con ella, para hacernos inseparables. Acá uno vuelve a la rutina, tiene infinitos panoramas, almuerzos, visitas… a veces nos cuesta darnos el tiempo para estar en familia, sin distracciones… De vuelta en Santiago, llorábamos los 3 al separarnos para ir a la oficina, nos habíamos hecho un pack inseparable.

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