A formar ciudadanos!

A formar ciudadanos!

Javiera | Publicado en diciembre 16, 2013

Ayer fue un día importante para el país. Más allá de si quedamos contentos con el resultado, no puedo dejar de pensar en el alto nivel de apatía de nuestra sociedad. Es comprensible que ninguna de las candidatas nos hubiera gustado, pero eso no es excusa para no votar… anular el voto siempre es una opción, pero implica esfuerzo.

Y creo que hay que hacer un mea culpa… ¿qué nos pasa que no sentimos que votar es un deber? Acaso si algo no es obligado o prohibido por la ley, ¿no merece la pena hacerlo o evitarlo? ¿Qué tipo de ciudadano se ha formado? Acá es donde quiero detenerme y ver cómo nosotras como madres tenemos mucho que ver en formar hijos que el día de mañana sean verdaderos ciudadanos, que cuiden y amen su país, y por consecuencia, sientan el deber de participar cívicamente, como mínimo, en las elecciones. Esto no es más que otro reflejo de la apatía, individualismo e indiferencia de nosotros como sociedad, donde cada uno se rasca con sus propias uñas.

Como papás somos responsables de inculcar en nuestros hijos el sentido del deber y compromiso con su país. Desde chicos tenemos que enseñarles que sí importa lo que pasa en Chile, que no da lo mismo quien gobierne, que sí importan todos nuestros compatriotas sobre todos los más necesitados, que la vida no puede pasarles por el frente y que les sea indiferente. Y eso primero se enseña con el ejemplo, no solo yendo a votar, sino que siendo un “buen ciudadano”, respetando las leyes del tráfico, cuidando la ciudad, respetando a las personas que nos rodean, respetando a las autoridades, informándonos de temas relevantes para el país y debatiendo sobre ellos…

En fin, quiero que la Clara y la Agustina crezcan en una sociedad libre pero responsable, respetuosa y solidaria, y para eso tengo que hacer que ella sean así, y enseñarles que tenemos derechos pero también deberes. Y que cuando a ellas les toque elegir a sus autoridades, voten porque saben que corresponde aunque no sea una obligación ni aunque no nos gusta quienes se presentan.

De la suma de cada uno de nosotros depende que la tremenda abstención de votación no se repita cuando sean nuestros hijos los que estén en edad de votar, sino que por el contrario, podamos estar orgullosos de su gran compromiso con nuestro país y así podremos estar tranquilos de que estarán viviendo en un mundo mucho más feliz.

Javiera

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