No todo lo que brilla es oro

No todo lo que brilla es oro

Ximena | Publicado en noviembre 22, 2013

ImagenEl jardín trajo cosas positivas, que ahora tiene amigos y está más obediente. En solo 3 meses ha aprendido un montón: ya reconoce los colores, cuenta hasta 20 y se sabe infinitas canciones.

Pero como bien dice el dicho “no todo lo que brilla es oro”. El comienzo de la etapa escolar también trajo consecuencias negativas. Hasta ahora son tres las cosas que más me llamaron la atención.

Primero, definitivamente se amplió su vocabulario, pero no sé si de una forma que me acomoda. Repentinamente pasamos a ser mami y papi, el pompi pasó a estar sucio, la comida cambio de rica a deliciosa, los juegos se transformaron en maravillosos y del te quiero cambiamos al te amo.

Lo segundo es que aparecieron nuevos juegos: botar la comida al suelo, empujar a las personas, escupir y escaparse de la mamá. Son cosas que antes no hacía y que ahora de a poco ha ido aprendiendo con los otros niños.

Por último, los bichos. Con la llegada del jardín también llegaron los mocos. La pobre vive resfriada y no se alcanza a mejorar cuando se agarra un nuevo bicho, pero es parte del cuento, de crecer y formar su sistema inmunológico. Al principio había optado por no mandarla porque se enfermaba toda la casa por su culpa, pero al final ella lo pasa tan bien que vale la pena ser esclavo del paracetamol.

Si hay que hacer una lista de cosas positivas serían miles. Ella está más grande, independiente, feliz y lo más importante: durmiendo mejor!

Xime

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