La llegada del hermano

La llegada del hermano

Javiera | Publicado en octubre 3, 2013

la foto (52)Hoy quiero compartir algo que escribí hace 7 meses pero no había publicado pero creo que puede ser útil: cómo enfrentar la llegada de los hermanos.

Han pasado dos meses desde que la Clara es la hermana mayor. Para ella no ha sido fácil, comentarios como “Tiremos a la Agus al baño y tire la cadena mamá” y “La Agus me quitó mi mamá”  lo han dejado claro, pero de a poco ha ido aceptando y queriendo al nuevo integrante de la familia.

Como dijo una psicóloga, cuando nace un hermano, es para el hijo como que el marido llegue con una señora nueva y nos diga, tienes que quererla, compartir mi cariño con ella, prestarle tus cosas, etc… algo simplemente difícil.

Como intuía que para la Clara no sería fácil, comencé a leer y preguntar qué hacer para enfrentar la situación. Aquí quiero compartir algunas cosa que me enseñaron, que me han pasado y otras servido para esta etapa de adaptación.

1. Rabia y enojo es lo que sienten contra los papás y eso lo demuestran de diferentes formas. Puede ser con pataletas, poniéndose mamones, acentuando algunos malos comportamientos, etc. Lo más importante es VALIDAR los sentimientos del hijo, es decir, decirle y mostrarle que está bien que sienta rabia, pena o enojo, que es comprensible en su situación, pero canalizarlo en sus formas de mostrarlo. En la primera etapa ser más paciente y dejar que ellos ganen algunas batallas para que no se convierta la relación solo en peleas, por que eso en su mundo se traduce a “el extraño me quitó el amor de mis papás”.

2. Es muy común que se exacerben algunos malos comportamientos, sobre todo las mañas, por que es su forma de mostrar el enojo y la rabia que sienten. Hay que tener MUCHA PACIENCIA y mirarlos desde el contexto que están viviendo. Aguantar más no convertirá a nuestro hijo en un “mal educado”, sino que para él será una muestra de nuestro amor incondicional.

3. Puede ser que aparezcan ciertas conductas nuevas como que se pongan más miedosos, quieran más chupete, quieran tomar más leche en mamadera, se aguagüen, se coman las uñas, duerman peor… todo esto son vías de escape de su ansiedad y temores a los que no son capaces de ponerle nombre. Es importante detectarlas, no alterarnos ni hacer gran show ante ellas, tal vez es una forma sana de canalizar y si por ejemplo está comiéndose las uñas, distraerlo no retarlo. Si siente miedo ante nuevas cosas, decirle que entiende que le de miedo pero que no le pasará nada y que no está solo. El miedo no es más que el reflejo del temor a perder nuestro cariño.

4. Lo más típico es que con el nuevo hermano son amorosos, lo quieren abrazar, tomar en brazos, hacer cariño, pero como no miden su fuerza y les produce a la vez ciertos sentimientos encontrados el nuevo integrante, es muy posible que la demostración de afecto se convierta en un pellizcón… NO HAY QUE PRIVARLES SU DEMOSTRACIÓN DE CARIÑO, sino que con creatividad hay que decirles que al hermano le gusta que le den besos en los pies (partes menos peligrosas) y estar conteniendo la fuerza del hermano mayor para que no sea tanta brusquedad y muy importante NO RETARLOS por querer mostrar afecto.

5. La relación con el papá pasa a ser clave. Lo ideal es que desde antes de la llegada él empiece a asumir roles especiales, cosa que cuando llegue el hermano nuevo sea algo común. Y una vez que ya haya nacido, el no estar con la mamá sea algo entretenido por que tiene tiempo especial con el papá.

6. Hacerla partícipe de las tareas con el nuevo hermano pidiéndole que nos ayude trayendo los pañales, a “sacarle chanchitos” o lo que nuestra creatividad nos sugiera. Así ella se siente útil y no desplazada.

7. Siempre hablarles de que ella es la hermana mayor y el que llegó es un hermano, NO hablar del “nuevo hijo” para nosotros.

8. Aprendí que es muy importante que no los etiquetemos, es decir, que no hablemos tanto de lo celosos que está frente a ellos por que así se lo tomarán más a pecho y será más difícil dejar ese rol.

9. Finalmente, una muy buena estrategia es decirle que el que llegó es un regalo para ella, que tal vez hoy no lo entiende, pero con el tiempo será lo más preciado que los papás le pueden dar: un compañero para la vida.

Javiera

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