Celebrarse el cumpleaños

Celebrarse el cumpleaños

Javiera | Publicado en mayo 2, 2013

P1050588Seba cumplió 30 y como nunca se había celebrado desde que estamos casados, las 3 décadas lo ameritaban. La idea era hacer algo tranquilo en la noche con lo amigos que lo habían llamado el día de su cumpleaños, pero no tomé en cuenta la logística que esto implicaba de hacerlo con dos hijas.

Primer desafío: Hacer las compras. El grueso fue fácil, salvo el pasar a buscar los panes a las 18.00 hrs con las dos hijas colgando…

Segundo desafío: La producción. Teníamos poco tiempo antes de que llegaran los amigos así que tuvimos que preparar todo con la Clara dando vueltas y gracias a Dios la Agus dormía. En la medida en que poníamos algo sobre la mesa la Clara por detrás lo desarmaba, o se comía las cosas y si no le gustaban las devolvía, o se dedicaba a mezclar comida de una fuente a otra. Finalmente logramos tener todo dispuesto cuando empezaron a llegar los amigos.

Tercer desafío: Mandar a dormir a la Clara. La dejábamos en su pieza y se levantaba: “Quiero ver a los amigos del papá”. “Quiero estar con la gente”. “Quiero estar en la fiesta”, eran sus argumentos para no irse del living. Cada vez que sonaba el timbre ella enloquecía de alegría e iba a abrir la puerta. Ni el IPad en nuestra cama era suficiente para alejarla de la celebración. Finalmente decidió dormirse en el suelo en medio de los invitados.

Cuarto desafío: Atender a las visitas con la Agustina despierta. Cuando ya partió la conversación y la Clara no molestó más, la Agustina decidió despertarse por que tenía hambre, así que entre meter empanadas al horno y ofrecer algo para tomar, tuve que ir a encerrarme a mi pieza a alimentar a mi guagua. Seba tuvo que quedarse al mando. Con la hija ya lista, volví a la celebración, pero el rato de paz duró poco tiempo porque volvió a despertarse. Como a las 12:30 la situación estuvo controlada y pudimos los dos compartir con los amigos.

Quinto desafío: Superar la falta de sueño. Después que se fueron todos, hubo que ordenar mientras contaba cada minuto que quedaba de horas para dormir… en 1 hora más tendría que dar papa de nuevo. Gracias a Dios las dos niñitas decidieron regalarnos unas horitas más de sueño despertándose a las 9:00.

La moraleja: Para el próximo evento o me consigo a alguien que me ayude a preparar las cosas para yo ocuparme de las niñitas antes de que lleguen los invitados, o me consigo a alguien para que me cuide a las niñitas para yo encargarme de la producción, pero hacer las dos cosas juntas, nunca más!

Javiera

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