Semana Santa en familia

María Paz | Publicado en abril 1, 2013

Una de las cosas que nos propusimos para esta semana santa fue participar en las distintas actividades en familia. Obviamente con una guagua de casi 6 meses y una niñita de 2 años 3 meses, el desafío no era fácil, pero lo logramos y mejor aun, lo disfrutamos.

Todo partió el jueves a las 10 de la noche, cuando después de mucho rato preparando todo, logramos subirnos al auto y partir rumbo al campo, donde nos esperaba toda mi familia. Luego de 5 horas de viaje, cuando lo normal son 2 horas y media, llegamos muertos de sueño y enojados a nuestro destino. Pero esto no logro empañar nuestro ánimo y el viernes a las 7 am como todos los días estábamos en la salita jugando con los niños, disfrutando del paisaje y esperando que sus primos despierten.

Al ser Viernes Santo el ayuno y la abstinencia corre para todos, por lo que el desayuno es más sencillo y para las comidas se cambian los asados por las legumbres. A las 4 de la tarde partimos todos juntos al vía crucis, Santiago en su coche y la Dominga en brazos de su papá. Ya como en la tercera estación la Dominga dormía en el coche y Santiago, quien se porto increíble, pasó a los brazos. Después de dos horas y media de vía crucis y liturgia la Dominga despierta, le pregunto “te gusto el vía crucis?” y me responde feliz “si!”.

Como el domingo todos se volvían temprano a Santiago, celebramos la pascua el sábado, y en la tarde todos salimos a buscar los huevitos que nos había dejado el conejito. A diferencia del año pasado, la Dominga disfruto mucho y estaba vuelta loca buscando por todo el jardín, sacándose fotos con su canastito lleno de chococolates.

A las 8 de la noche, nos abrigamos y partimos a la vigilia, pero esta vez dejamos a Santiago en la casa por el frío. Cuando llegó el momento de prender nuestra velita del cirio pascual, la Dominga empezó “yo sola, yo sola” y con susto y supervisando a cada minuto, se la entregamos. Menos mal al poco rato prendieron las luces y se apagaron las velas, ya que no podía mas del nervio. Durante las lecturas de la vigilia no paraba de moverse y hacer ruido, por lo que estuve a punto de ceder y volver a la casa, pero Cristián salió con ella al patio y se portó mucho mejor.

El Domingo partimos de vuelta a Santiago, y siguiendo la línea del fin de semana, fuimos los cuatro juntos a la misa de Resurrección, dando termino así a nuestra semana santa. Fueron días preciosos vividos en familia, en los que tuvimos que reorganizarnos y cambiar algunos horarios de siestas y comidas para poder disfrutar de las actividades en conjunto. Muchas cosas buenas pasaron y esperamos que año a año nuestros niños puedan seguir viviendo a concho esta semana y de a poco ir entendiendo su significado y relevancia.

María Paz

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