Dos infantes

Dos infantes

Ximena | Publicado en marzo 20, 2013

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Juan Ignacio con mochila, maleta, regalo y guagua en brazos. Yo con mochila, maleta, chalecos, coche y la otra guagua. Una vez más, como gitanos, partimos de viaje, destino Santiago.

Era nuestro primer viaje los 4 en avión y a pesar de revisar la logística mil veces es imposible hacerlo simple y además de eso la linea área no te ayuda. En el fondo de mi corazón tenía la secreta esperanza de que me vieran con dos guaguas me hicieran saltarme todas las filas y pasáramos de manera automática a primera clase, pero la realidad no es así y la única ventaja de viajar con dos infantes es que no pagan.

Algunos datos que es bueno tener en cuenta: al verte con dos guaguas es común que las azafatas pongan cara de alarma, un adulto no puede viajar con más de un infante; en una misma corrida de asiento sólo puede ir un infanti, obligados a separar la familia y por último por default al adulto con infante le entregan el asiento de al medio.

Sin saber nada de esto partimos nuestro viaje y los problemas comenzaron con el check-in que fue imposible de hacer por internet.

En el aeropuerto de Valdivia me pidieron carnet de identidad, certificado de nacimiento de la Josefa y libreta de familia, me preguntaron dos veces si las niñitas eran las dos mías y me cambiaron los asientos, terminamos sentados al lado, separados por el pasillo y con asiento para las niñitas, un lujo.

La vuelta eso si fue semi pesadilla. En Pudahuel no me pidieron ni los pasajes, pero tampoco me cambiaron los asientos. Terminamos yo con la Josefa entre dos señoras no tan flacas que no me ponían muy buena cara cuando la Josefa se atrevía a reclamar y Juan Ignacio, con la Ximenita, al lado de una señora que se volvió loca con mi hija gritona y nos dijo le dábamos demasiada azúcar y por eso era tan inquieta.

Al final viajar con dos guaguas es difícil, lento y muy incomodo, pero se puede. Eso si ojala no sea muy seguido.

Xime

1 Comentario

  1. Pame Ibarra 21.03.2013 - 15:55

    JAJAJAJAJAJA Creo que son aperradísimos!!!!!!! Yo viajé con Eduardito y sentí que todos me miraban con cara de pavor! Incluso no faltó el mala clase que lo hizo “callar” cuando le dio un ataque de llanto. Pero gracias a Dios, partió el avión y durmió casi todo el vuelo!

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