El temporal NO se robó la Navidad

El temporal NO se robó la Navidad

Ximena | Publicado en diciembre 26, 2012

la foto (4)Vivir en Valdivia tiene sus ventajas y desventajas. Para Juan Ignacio el poder celebrar la Navidad solos y ahorrarse  todo tipo de eventos es una enorme ventaja. Para mi, eso mismo es una desventaja.

Estar esperando guagua me pone más sensible de lo normal, dos días antes de Navidad yo estaba con depresión de que no teníamos nada que hacer por lo que  Juan Ignacio hizo un cronograma de actividades que no dejaba tiempo para aburrirse y pensar que estábamos solos. Comidas embaladas, escapadas a la playa, pic nic en la plaza, desayuno producido…

El problema es que con niños son ellos los que mandan y al final muchas veces hay que cambiar los planes. Esta Navidad cualquier evento programado que existiera tuvo que ser cancelado. Al final todo terminó en una  serie de eventos desafortunados capaces de matar el espíritu navideño de hasta el mismísimo viejito pascuero.

El 23 en la noche la Ximenita estaba con 40 de fiebre, sin mañas, sin tos, solo fiebre. Con algo de preocupación le dimos remedios y eliminamos del programa navideño todas las actividades al aire libre.

El 24 en la mañana, Valdivia amanece lloviendo, ninguna novedad si consideramos que llevamos 12 días seguidos de lluvia. Pero esta vez era temporal. El agua la estaban tirando con baldes desde el cielo y el viento hacía temblar la casa. Árboles en el suelo, caminos cortados, aluviones…

A las 14 horas se cortó la luz. Un corte de luz en mi casa implica que no hay horno, no hay cocina, no hay hervidor de agua, no hay microndas, no hay teléfono, no hay internet, no hay calefón, no hay tele y no hay agua…en resumen sin luz no existimos.

Fuimos a comprar pilas para la única linterna que tenemos, una lamparita de la Ximenita y volvimos empapados con una guagua con 39,8 de fiebre.

Le tenía preparado un vestido blanco muy navideño a la Ximenita pero con fiebre cero opción de cambiarla de ropa y vestirla de gala. Terminó usando su pijama de algodón con un delantal blanco para darle un toque de elegancia.

A las 7 de la tarde, 5 horas después del corte, la luz todavía no volvía.

Por suerte en el sur se oscurece tarde, a las 8 dimos por perdidas las esperanzas de cocinar y no tuvimos otra opción que preparar una cena navideña en base a enlatados, cargada al palmito y la salsa americana.

Finalmente a la luz de la corona de adviento hicimos una oración y disfrutamos de nuestra Navidad, que aunque no fue como la planeamos estuvo muy linda y familiar. Al final estábamos con fiebre, sin agua y sin comida, pero los tres juntos y bien.

El 25 en la mañana todavía no teníamos luz, adiós desayuno producido para abrir regalos, con un vaso de leche cultivada vimos como la Ximenita, todavía con fiebre, celebraba sus nuevas adquisiciones. Lo favorito una muñeca chiquitita, las cajas y los papeles.

A las 12,más de 20 horas después, volvió la luz y al final pudimos cocinar nuestra comida navideña. Veamos que sorpresas nos trae el Año Nuevo valdiviano.

1 Comentario

  1. Pame Ibarra 2.01.2013 - 13:51

    Nooooo!! Estaba sufriendo con el relatooo! Pobre, qué angustia. Lejos lo peor es que se enfermen los enanos!! jaja Pero que bueno que se lo tomaron tranquilos.. Espero que el año nuevo haya estado más tranquilo. Un besote!

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