Cicatrices de guerra

Cicatrices de guerra

Ximena | Publicado en noviembre 19, 2012

ImagenCada vez que se cae la Ximenita se me aprieta la guata, por ende, vivo con la guata apretada porque desde que camina, el suelo es su segundo hogar.

Por lo general se para sola, se sacude las manos y sigue jugando. Muchas veces llego a pensar que es de plástico o simplemente perdió la sensibilidad después de tantos golpes.

El problema es cuando el asunto es un poco más grave. Si sale sangre o le duele mucho se nota, los gritos se escuchan hasta Puerto Montt y las lágrimas no paran.

Pero ¿cómo sé que tan serio es el asunto? ¿Cuándo basta con echarle aguita y cuándo hay que partir a la clínica porque se trata de algo más serio?

Ayer la Ximenita se cayó de mi cama mientras bailaba, todavía no aprende. Se rompió el labio por dentro y le salió infinita sangre. A la media hora del golpe seguía sangrando. Yo me aguantaba las lágrimas porque las dos llorando hubiera sido desastroso.

Ponerle un hielo era imposible, la sangre seguía corriendo y la pobre lloraba y lloraba. Estábamos a punto de partir a la clínica, llaves en la mano, pero no sabíamos si sería útil llevarla y además odia ir al doctor.

Por suerte mi vecina es doctora, la tome en brazo y partimos a consultar. Me dijo que el tajo era bien grande pero en la boca no se cose por lo que no convenía llevarla a la clínica. Eso sí, que le diera un antinflamatorio porque o sino el labio se le hincharía demasiado.

En la noche, mientras la vestía en mi cama, escuchó música, se paró y se puso a bailar, si no la atajo se volvía a caer. A pesar de los porrazos todavía no aprende.

Xime

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