El mundo en que viven (y dejaremos a) nuestros hijos

El mundo en que viven (y dejaremos a) nuestros hijos

Javiera | Publicado en octubre 9, 2012

Hoy me escapo un poco de lo que escribimos siempre en este blog. Pero no podía quedarme ajena al hito histórico que ocurrió el domingo pasado en Venezuela: Hugo Chávez reelecto con un 54% de los votos.

Más allá de las dudas o seguridades que se puedan tener del “proceso democrático y transparente que se vivió en la jornada de ayer”, me gustaría detenerme a reflexionar sobre el mundo que rodea a nuestros hijos y el mundo que queremos dejarles.

Tuve la suerte de estar en Venezuela hace poco más de un mes. En el aire se respiraba la campaña presidencial, y para mi sorpresa, Chávez no era tan querido como yo pensaba. Nos relacionamos con muchos y variados venezolanos y TODOS nos transmitían la angustia en la que vivían inmersos día a día por la falta de libertad y seguridad que su presidente les venía proporcionando desde hace 14 años. Algunos habían sido chavistas en su momento, pero las consecuencias de su gestión los había hecho querer un cambio para el país. Nos pedían que por favor le rezáramos a nuestra virgencita del Carmen porque necesitaban un milagro… y lamentablemente ese milagro no ocurrió.

A raíz de esto, no he parado de pensar, y ya lo pensaba estando en Venezuela, el mundo en el que crecerá la Clara. Los medios se han dedicado a recalcar lo “democrático y transparente del proceso electoral”… y tal vez la votación fue transparente, pero, ¿qué pasa con todo el previo que llevó a ese resultado? Por una parte me angustia, pero después de darle varias vueltas, creo que está en mí el mundo que le deje.

Las personas que adhieren a un caudillismo como el venezolano, son las personas que prefieren que les regalen algo en vez de esforzarse por ganárselo, que creen que la justicia se hace con las armas y que tienen el derecho de tomar la propiedad ajena porque ellos no tienen algo. Personas que no valoran la libertad, que no soportan las diferencias y quieren imponer “su verdad”. Para ellos, el fin justifica los medios. O simplemente personas que tienen miedo porque saben que están poniendo en riesgo sus trabajos y hasta su vida.

¿Qué tiene que ver entonces todo esto con nuestros hijos? ¡TODO! El rol de nosotras como mamás es fundamental para formar hijos seguros, independientes, con ideas claras, autónomos, que no se dejen pasar a llevar, que respeten la autoridad pero que sean libres y sobre todo, que se hagan respetar y respeten al prójimo. Todo esto creo que se logra, en primer lugar, con el ejemplo, y en segunda instancia, con mucho amor.

¿Y cómo colaboramos nosotros a hacer un país mejor? No solo desde la política se hacen  cambios, ni con movilizaciones se manifiesta la opinión, sino que los verdaderos cambios viene desde la casa y la verdadera manifestación se hace con el testimonio. Como papás, es nuestro deber estar presentes para nuestros hijos y conducirlos en su formación. No para decirles qué pensar o cómo vivir la vida, sino para darles las herramientas para que ellos busquen en sí mismos, la vida que quieren vivir y cómo vivirla, pero siempre con el otro como límite y el respeto a ellos mismos. De esa manera, nadie podrá pasarlos a llevar, ni pasarles “gato por liebre”, y serán ellos dueños de sus vidas.

Es por eso que más allá del presidente de turno o de las políticas públicas que un país tenga, está en mí que la Clara y mis futuros hijos sepan desenvolverse en el mundo que los redea y está en mí colaborar a hacer de ese mundo, uno mejor.

Javiera

1 Comentario

  1. graciela 10.10.2012 - 14:45

    Javiera que bien escrito deberias piblicar en un diario o revista o en editorial del mercurio pq todos lo deben leer

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