Comida, Celos y Flores de Bach

María Paz | Publicado en octubre 23, 2012

La Dominga era una de esas guaguas que daba envidia por lo bien que comía. La primera vez que le di un postre, a los 5 meses, el pediatra me había dicho que no me extrañara si solo comía una cucharada, pero ella se lo comió todo. Lo mismo con la comida, le encantaba, tragaba tan rápido que entre cucharadas lloraba.

Pero desde hace un par de meses la situación cambió, darle el almuerzo o la comida se ha transformado en una pesadilla. No hay ninguna comida que le guste o que se coma feliz, no hay ningún show que lo logre, e influye mucho quién trate de dársela, papás u otra persona.

Como está bien de peso no me preocupé mucho, pero desde hace unas semanas, coincidiendo con el nacimiento de su hermano Santiago, que es imposible hacerla comer la comida de la casa, lo único que le gusta son los colados y que se los den sus papás.

Dado que no quiero que se alimente solo de colados, ya que no creo que le aporten los nutrientes necesarios, no hay mucha variedad de sabores y no son muy baratos, que le pedí ayuda a una prima que es psicóloga infantil. Le conté como ha sido el comportamiento de la Dominga en estos últimos meses y me hizo unas gotitas de flores de bach especiales para ella.

Llevo 4 días dándole las gotitas, 4 gotitas 4 veces al día, y aunque no sé si aún se nota algún cambio, yo estoy más tranquila y espero poder contarles pronto que mi hija está comiendo nuevamente.

María Paz

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